domingo, 30 de mayo de 2010

Máquina tempo-mental

Cada uno tenemos un máquina particular e instransferible con la que podemos viajar en el tiempo. Yo algunos días me voy al futuro, le doy al play de la imaginación y dejo pulsado el botón del on de mis sueños, de los que quedan por cumplir que no son pocos. Otros, en cambio, me apetece volver al pasado y entonces extiendo la tela de la pantalla de cine en la que proyectar uno a uno todos mis recuerdos, haciendo selección de cuales son los que aparecerán en cartelera según, como crítico experto, aconseje el estado de ánimo. Pero en muchas ocasiones no es el querer el que me hace trasladarme, sino que olores, luces y tactos me obligan a activar el contacto y a pisar el acelerador de la máquina que me trasporta en vaivenes de futuro y de pasado.

domingo, 11 de abril de 2010

Tiempo

A veces veo que mañana está tan cerca que la velocidad del tiempo me encoge el estómago y para no explotar de adrenalina necesito gritarla toda en cada remolino de montaña rusa que hace la vida. Las agendas cambian de página en un pestañeo, hacen falta días de treinta horas y los yogures caducan más deprisa de lo habitual. Otras veces parece que el tiempo se detenga, que el ahora se vuelva antes rodando por circunferencias sin salida en un cortocircuito de nervios y uñas aniquiladas por mordiscos histéricos. ¡Una máquina del tiempo, por favor! Que hay que controlar los vaivenes que dan los minutos y tengo que escoger una buena profesión para cuando me haga mayor: ser niña con contrato vitalicio.

jueves, 1 de abril de 2010

Abril

Añora y recuerda. Es primavera y dicen que la sangre altera, y la lluvia, y las alergias... Escarba en la memoria como un perrillo buscando un hueso que ha enterrado hace tiempo. Sabina pregunta una y otra vez quién ha sido el ladrón de su mes. Protagonista de muchas canciones, de otras sólo actor secundario, pero aparece en escena que, al fin y al cabo, es lo que cuenta. Para mí es esperar en la estación de trenes cuando tenía quince años y un reencuentro en frente de las vías a los dieciseís. Los poetas le aclaman entre jazmines y rosas blancas. Juega el papel de árbitro en los pulsos cabeza-corazón. ¿Qué tendrá abril que cuando llega se erizan los sentimientos?

lunes, 29 de marzo de 2010

Creo y no creo

Creo en las hadas, en las ninfas, en los elfos y hasta en los gnomos que viven en setas rojas de lunares blancos. Creo en esa magia que existe en la naturaleza, en cada sonrisa, en cada lágrima. Creo en los espíritus que nos protegen día a día y también en los burlones que viven en los intermedios para hacernos rabiar. Creo en los sentimientos, aunque aún no he aprendido a creer en el amor. Creo en la inocencia de los niños y no quiero perderla. Creo en las personas, bueno, en algunas personas. Creo en el poder de la música, en el de los colores y de los aromas. Creo que los gatos tienen siete vidas y que los perros huelen el miedo. Creo en muchas cosas increíbles y sigo siendo una incrédula. No creo en los clowns sin nariz roja que habitan en el país de la política. No creo en el dolor, porque creo que si no creo no existe. No creo en intentarlo sino en conseguirlo. No creo en un dios superbondadoso, el hambre y la miseria no me dejan creer en él. No creo en las balas, ni en los tanques, ni en las guerras, pero sí en la palabra, en el diálogo y en la paz. No creo en el patriarcado, ni siquiera quiero creer en la igualdad, ¡quiero que exista!.No creo en el luto, ni en la muerte, ni en el olvido. No creo en las apariencias, me gusta excavar en los corazones y hurgar en los pensamientos. No creo en la realidad, es demasiado fea.

jueves, 11 de marzo de 2010

Bo-bum

Bo-bum. Es frío y calor, una placa de hielo cortante que vaga a la deriva por el océano y la llama ardiente del cirio que se derrite. Bo-bum. Es del metal que nunca sufre de abolladuras y del cristal más frágil que un artesano ha podido soplar. Bo-bum. Es un ovillo de lana enmarañado por las zarpas inquietas de un felino cachorro. Bo-bum. Ácido como el mordisco al limón, dulce como el algodón de azúcar en un carrusel y amargo como la ginebra en soledad. Bo-bum. Es  juguete y jugado, pero también juguetón. Bo-bum. Es un par de alas con los pies bien pegados al suelo que a veces caminan recto y otras se tuercen. Bo-bum. Es un álbum de recuerdos en blanco y negro, sepia y a color. Bo-bum. Memoria y olvido. Bo-bum. Es un costurero lleno de agujas incandescentes que cuando explota escapan por cada poro de la piel sin piedad con quien se cruce en su trayectoria. Bo-bum. Es un reloj que no entiende de puntualidad y que abusa de impaciencia. Bo-bum. Es silencio y canción sin ritmo fijado. Bo-bum. Es el bo que me encoge y el bum que invade de emociones las arterias que hacen seguir sonando el tambor de mi pecho. Bo-bum, bo-bum, bo-bum.