miércoles, 23 de octubre de 2013

Roce.


Del roce nace el cariño pero también las heridas. Y de tanto rozar brotó la sangre. Escocer es como respirar, un verbo anclado al día a día. A veces, incluso escuece más que se respira. Cada bocanada de aire es sal y vinagre rozando los pulmones. 

Inhala y roza, exhala y hiere, inhala y sangra, exhala y escuece.

domingo, 12 de mayo de 2013

Más vale curar que prevenir.

De tantos sustos me acostumbré a salir corriendo antes de que me hicieran gritar. Lo de una de cal y otra de arena fueron dos de sosa cáustica directas a las entrañas. Mi caparazón vacío se pasea huidizo por las calles, asomado a cada esquina dispuesto a escurrirse como un trapo mojado. Sin entrar en razón, sin entender que, a veces, más vale curar que prevenir. 



¿No es a base de rozaduras como se forma el callo? Y luego ni duele, ni quema. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

La historia de amor perfecta.


Los andenes están llenos de príncipes azules y el corazón se me pone a punto de taquicardia cuando alguno entra en el vagón. Entonces, mi mente echa a volar y me imagino una preciosa historia de amor que dura el par de minutos de trayecto entre estación y estación. Sin más, luego veo a mi caballero desaparecer por las escaleras mecánicas... Y ahí me quedo, sola pero con las sonrisas y las miradas, sin decepciones. Porque esas son las historias de amor perfectas, las que no dejan ni añicos ni pedazos esparcidos por el suelo. 

A ver si va a resultar que los cuentos de hadas existen y surgen en el Metro...

jueves, 10 de enero de 2013

Nervios.

Son cables que hacen garabatos recorriendo todo nuestro cuerpo por dentro de la piel, donde no los vemos pero sabemos que están... Al menos así son los míos... Y muchas veces pienso en llamar al electricista que hizo la instalación porque cada día hay más cortocircuitos. No venía libro de instrucciones y no sé si la histeria entra en la garantía, aunque tampoco dejó su número de teléfono para posibles devoluciones.