domingo, 11 de abril de 2010

Tiempo

A veces veo que mañana está tan cerca que la velocidad del tiempo me encoge el estómago y para no explotar de adrenalina necesito gritarla toda en cada remolino de montaña rusa que hace la vida. Las agendas cambian de página en un pestañeo, hacen falta días de treinta horas y los yogures caducan más deprisa de lo habitual. Otras veces parece que el tiempo se detenga, que el ahora se vuelva antes rodando por circunferencias sin salida en un cortocircuito de nervios y uñas aniquiladas por mordiscos histéricos. ¡Una máquina del tiempo, por favor! Que hay que controlar los vaivenes que dan los minutos y tengo que escoger una buena profesión para cuando me haga mayor: ser niña con contrato vitalicio.

jueves, 1 de abril de 2010

Abril

Añora y recuerda. Es primavera y dicen que la sangre altera, y la lluvia, y las alergias... Escarba en la memoria como un perrillo buscando un hueso que ha enterrado hace tiempo. Sabina pregunta una y otra vez quién ha sido el ladrón de su mes. Protagonista de muchas canciones, de otras sólo actor secundario, pero aparece en escena que, al fin y al cabo, es lo que cuenta. Para mí es esperar en la estación de trenes cuando tenía quince años y un reencuentro en frente de las vías a los dieciseís. Los poetas le aclaman entre jazmines y rosas blancas. Juega el papel de árbitro en los pulsos cabeza-corazón. ¿Qué tendrá abril que cuando llega se erizan los sentimientos?