Son cables que hacen garabatos recorriendo todo nuestro cuerpo por dentro de la piel, donde no los vemos pero sabemos que están... Al menos así son los míos... Y muchas veces pienso en llamar al electricista que hizo la instalación porque cada día hay más cortocircuitos. No venía libro de instrucciones y no sé si la histeria entra en la garantía, aunque tampoco dejó su número de teléfono para posibles devoluciones.
jueves, 10 de enero de 2013
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