Saquen la balanza que toca balanzar... Y en un lado poner los más con las sonrisas y en el otro los menos con las lágrimas, ¡a ver quién está más gordo! Y después, ¿los ponemos a dieta esta noche que se cena como si no hubiera 2013? Eso es injusto. Que los momentos que nos dejaron cicatriz se queden solo en eso, en marcas de guerra y experiencias vividas. Total, los hombres con cicatrices son más interesantes, ¡pues las mujeres también, oiga! Olvidémonos de las heridas y solo recordemos aquello que dejó huella -atentos, que he dicho huella y no zarpa-. Y si dicen que el 13 es mal número si no crece, utilicémoslo para eso: ¡para crecer! Al fin y al cabo, dejando a un lado edades y tallas, todos somos más enanos de lo que podríamos ser.
Y si hay que ponerse a agradecer y felicitar, yo no soy de sacar el listín telefónico, los contactos de whatsapp y hacer repaso a los colegas de las redes sociales. Prefiero recordar a los que aún siguen ahí a pesar de los años, a los que aún a pesar de este año han entrado en mi vida y se han quedado, y a los que se han ido también. Todos habéis sido grandes maestros de vuestras lecciones.
