miércoles, 20 de febrero de 2013

La historia de amor perfecta.


Los andenes están llenos de príncipes azules y el corazón se me pone a punto de taquicardia cuando alguno entra en el vagón. Entonces, mi mente echa a volar y me imagino una preciosa historia de amor que dura el par de minutos de trayecto entre estación y estación. Sin más, luego veo a mi caballero desaparecer por las escaleras mecánicas... Y ahí me quedo, sola pero con las sonrisas y las miradas, sin decepciones. Porque esas son las historias de amor perfectas, las que no dejan ni añicos ni pedazos esparcidos por el suelo. 

A ver si va a resultar que los cuentos de hadas existen y surgen en el Metro...