Rodillas despellejadas,
una brecha en la frente y la clavícula fuera de su sitio. Las
heridas sangran y las tiritas ya no sirven para cortar la hemorragia,
ni la Mercromina y el Betadine son una pócima mágica. Aprender a
andar en bici sin ruedines, así es la vida. Caídas de lado y las
tibias queriendo ver la luz tras profundas incisiones de zarzas y
espinos. Pero, ¡atención! La niña de mis adentros recuerda un
consejo: “mira al frente y pedalea”. Pues eso. Hacia delante que
si miras atrás ya sabes lo que puede pasar y el Curasanaculitoderana
tampoco es un hechizo fiable.
lunes, 3 de septiembre de 2012
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