miércoles, 23 de octubre de 2013

Roce.


Del roce nace el cariño pero también las heridas. Y de tanto rozar brotó la sangre. Escocer es como respirar, un verbo anclado al día a día. A veces, incluso escuece más que se respira. Cada bocanada de aire es sal y vinagre rozando los pulmones. 

Inhala y roza, exhala y hiere, inhala y sangra, exhala y escuece.

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