Bo-bum. Es frío y calor, una placa de hielo cortante que vaga a la deriva por el océano y la llama ardiente del cirio que se derrite. Bo-bum. Es del metal que nunca sufre de abolladuras y del cristal más frágil que un artesano ha podido soplar. Bo-bum. Es un ovillo de lana enmarañado por las zarpas inquietas de un felino cachorro. Bo-bum. Ácido como el mordisco al limón, dulce como el algodón de azúcar en un carrusel y amargo como la ginebra en soledad. Bo-bum. Es juguete y jugado, pero también juguetón. Bo-bum. Es un par de alas con los pies bien pegados al suelo que a veces caminan recto y otras se tuercen. Bo-bum. Es un álbum de recuerdos en blanco y negro, sepia y a color. Bo-bum. Memoria y olvido. Bo-bum. Es un costurero lleno de agujas incandescentes que cuando explota escapan por cada poro de la piel sin piedad con quien se cruce en su trayectoria. Bo-bum. Es un reloj que no entiende de puntualidad y que abusa de impaciencia. Bo-bum. Es silencio y canción sin ritmo fijado. Bo-bum. Es el bo que me encoge y el bum que invade de emociones las arterias que hacen seguir sonando el tambor de mi pecho. Bo-bum, bo-bum, bo-bum.
jueves, 11 de marzo de 2010
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