lunes, 29 de marzo de 2010

Creo y no creo

Creo en las hadas, en las ninfas, en los elfos y hasta en los gnomos que viven en setas rojas de lunares blancos. Creo en esa magia que existe en la naturaleza, en cada sonrisa, en cada lágrima. Creo en los espíritus que nos protegen día a día y también en los burlones que viven en los intermedios para hacernos rabiar. Creo en los sentimientos, aunque aún no he aprendido a creer en el amor. Creo en la inocencia de los niños y no quiero perderla. Creo en las personas, bueno, en algunas personas. Creo en el poder de la música, en el de los colores y de los aromas. Creo que los gatos tienen siete vidas y que los perros huelen el miedo. Creo en muchas cosas increíbles y sigo siendo una incrédula. No creo en los clowns sin nariz roja que habitan en el país de la política. No creo en el dolor, porque creo que si no creo no existe. No creo en intentarlo sino en conseguirlo. No creo en un dios superbondadoso, el hambre y la miseria no me dejan creer en él. No creo en las balas, ni en los tanques, ni en las guerras, pero sí en la palabra, en el diálogo y en la paz. No creo en el patriarcado, ni siquiera quiero creer en la igualdad, ¡quiero que exista!.No creo en el luto, ni en la muerte, ni en el olvido. No creo en las apariencias, me gusta excavar en los corazones y hurgar en los pensamientos. No creo en la realidad, es demasiado fea.

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