miércoles, 26 de octubre de 2011

No se puede escribir sobre besos


No se puede escribir sobre besos con el sabor salado de las lágrimas en los labios, con una amarga sensación corriéndote por las venas. En esas condiciones resulta imposible, ni sobre besos propios ni sobre besos ajenos en los que no participas. Incluso aquellos que se dan entre otros, cuando los presencias, son capaces de salir de su escena de ideal romanticismo y convertirse en unos sádicos matones que te tiran al suelo y te dan patadas en el estómago hasta hacerte escupir sangre. Y así, con el óxido en la boca, tampoco se puede escribir sobre besos.

En esa situación, si intentas narrar como el calor y la humedad de dos alientos se funde, como dos espectros se hacen uno a través de la acción que hace que el amor culmine, una bomba explotará con un millón agujas incandescentes que te atravesarán el corazón taladrando sus ventrículos hasta cortate la respiración. Una tortura inquisitiva, uno de los más fuertes castigos a los que el ser humano puede ser sometido, te invadirá. Mil preguntas sin respuesta y recuerdos atormentarán tu mente, la oscuridad teñirá de gris tu mundo y llegarás a desear cerrar los ojos para siempre bajo las sábanas. Todo ello por intentar algo tan simple como es escribir sobre besos.

Si procuras abordar el tema y enfrentarte al papel en blanco con la tinta empuñada, solo te quedará rebuscar en tu memoria, escarbar como un perrillo en busca de un hueso enterrado y abrir el cofre que cerraste hace tiempo con un candado del que tiraste la llave al mar del olvido para no volver a recordar. Ese tesoro desenterrado te provocará un dolor intenso en las sienes que frustrará toda intención de escribir sobre besos, de reconstruir el dulzor del roce de unos labios que después de darte felicidad te hicieron daño. Volverás al principio, a la imposibilidad de escribir sobre ellos porque no hay un pegamento ultra fuerte para armar de nuevo lo que se hizo añicos, al igual que  tampoco existen tiritas para las almas resquebrajadas. Ni sobre el nerviosismo de los segundos antes o el después de miradas tímidas, ni acerca de la persona con quién compartir el momento, no se puede escribir sobre besos cuando hasta las palabras que escribes están hechas pedazos.

1 comentario:

  1. Me gusta lo que escribes, no dejes de hacerlo. Te felicito en este porque me ha gustado especialmente :)

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